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Habemus reelectionrum por MatadorLa coyuntura política y electoral en Colombia tuvo como resultado la reelección de Juan Manuel Santos para el próximo periodo presidencial (2014-2018). Como una forma de contribuir en los debates sociales y populares pero, sobre todo, con el fin de ir superando el déficit de análisis bajo enfoques auténticamente críticos, presentamos este dossier sobre las elecciones presidenciales. El primer artículo de autoría de Jorge Enrique Robledo, “Lo peor de las elecciones del 15 de junio”; el segundo: “Elecciones de junio 15: triunfo parcial de Santos, derrota relativa de Uribe y avance del movimiento democrático” escrito por Fernando Dorado. Continuar leyendo »

Uribe-Santos-ZuluagaDos errores mayúsculos subsisten en la caracterización casi unánime que actualmente monopoliza los análisis que prevalecen en la coyuntura electoral en Colombia.

El primero de ellos: suponer – y además proponer – que Santos y Zuluaga son dos opciones diferentes, casi antípodas, frente a los escenarios políticos futuros, especialmente frente a la dicotomía Paz/Guerra, lo cual necesaria e inevitablemente involucra el escenario de diálogos con los grupos insurgentes. Las diferencias entre el candidato-presidente y el candidato-del-expresidente serían más bien de forma (inclusive, de estilo) y son sólo verosímiles en apariencia a partir del excesivo personalismo – el cual combina toscamente un exacerbado énfasis electoralista – que se le imprime a las reflexiones.

La tesis de los matices tan popularizada recientemente se resume en que, al final de cuentas y después de descontar las evidentes similitudes y convergencias políticas entre ambos candidatos, existiría una diferencia crucial entre Santos y Zuluaga: la Paz. Esta diferencia además permitiría “resolver” el acertijo que enfrentan sobre todo los sectores político-electorales que no comulgan ni con el uribismo de antaño de Santos ni con el neo-uribismo de Zuluaga. Se viene vociferando y construyendo peligrosamente en el imaginario político de la opinión pública la idea según la cual Santos es el candidato de la Paz mientras que Zuluaga lo sería el de la antítesis: la Guerra. Este planteamiento, además de simplista, resulta contraevidente y contra-histórico. Continuar leyendo »

VenezuelaGuerreroEl asesinato del custodio del Presidente y el de Eliècer Otaiza, ex custodio de Hugo Chávez, alto funcionario comunal y cofundador del chavismo, confirman que hemos ingresado a una fase terrorista, selectiva, del proyecto de instalar una guerra civil en el país, para derrocar al chavismo y derrotar el proceso revolucionario. El terror, el miedo, el pavor a escala social, es un instrumento vital para el proyecto de desmadrar la gobernabilidad venezolana con recursos de guerra civil.

La Colombia de la década pasada y la Siria actual, nos hablan de dos de sus resultados. En la primera instaló la hegemonía cultural conservadora, anti popular, que le permite a una senadora uribista pedir la hoguera para Fidel y el Gabo en medio de un duelo mundial por su muerte. En la segunda, el desquiciamiento de una sociedad tranquila.

Las mesas de negociación y paz no son la negación de esa estrategia. A largo plazo la pueden complementar, dependiendo de sus resultados. Si de las Mesas salen debilitados el gobierno y el movimiento social chavista, se fortalecerá la ultraderecha y matará más.

Quienes instalaron en medio planeta que en Venezuela el gobierno mata “inocentes estudiantes que reclamaban libertad” tienen co-responsabilidad criminal en los actuales resultados. Ayudaron a incentivar la violencia contra el gobierno. Corporaciones de medio, como la CNN, NTN24 o canales y diarios como TN, Fox, Miami Herald, El País, El Mercurio, El Comercio. En Argentina es notoria la responsabilidad criminal de diarios como Clarín y periodistas y conductores como Jorge Lanata, entre otros, o diputados como Federico Pinedo y Elisa Carrió. Todos ellos mintieron sobre los hechos y difundieron información falsa sobre la oposición y el gobierno, invirtiendo la causalidad de los sucesos y sus responsables. El resultado son 44 asesinatos. ¿Quién los paga?
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no+terrorismoEdoEl pasado febrero, se publicó en este espacio de debate político un artículo titulado “Terrorismo de Estado en Colombia: de-nuevo y re-cargado” (http://wp.me/pmaom-ii). Dicho artículo si bien pretende seguir aportando evidencias respecto de la persistencia de este nefasto fenómeno en nuestro país, termina circunscribiendo la gravedad del problema de manera equivocada y excesivamente liviana.

El artículo sugiere que la renovación y recarga del terrorismo de Estado en Colombia queda evidenciada en las comprobadas “chuzadas” a los miembros del equipo negociador del gobierno en los actuales diálogos de paz que se desarrollan en La Habana.  Cuestión que, si bien es cierta, se queda claramente corta en relación al verdadero Terror de Estado que se ejecuta sistemáticamente no sólo contra miembros de la oposición sino contra el conjunto de la ciudadanía.

Con ello no se pretende negar que en Colombia se han practicado y se continúan utilizando variados métodos de espionaje, y que ello nos preocupa profundamente en tanto entendemos lesionan los derechos y libertades individuales. Sin embargo no podemos coincidir en que la gravedad de los mecanismos que emplea el Estado para conseguir sus fines se acrecienta en tanto  los derechos que vulnera sean los de los “amigos” del oficialismo; tal como se sugiere. Continuar leyendo »

UnaSURMucho antes de su nacimiento, recibió miradas de escepticismo o cierto grado de subestimación. Algunos la califican, denotando con ello un profundo desconocimiento de la dinámica hemisférica contemporánea, el nuevo “Club de Amigos Presidenciales”.  Los críticos de ayer, la reconocen hoy   (incluso la aceptan) como interlocutor válido con atribuciones facilitadoras en recientes coyunturas. Me refiero a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Este organismo de concertación política ya durante sus primeros años de vida asume un rol determinante dentro del presente continuo del multilateralismo latinoamericano ¿quién puede decir lo contrario?. La Resolución Presidencial a propósito de la situación en Bolivia (2008); la Declaración de Buenos Aires, en rechazo al intento de Golpe de Estado contra Rafael Correa (2010) y la Reunión Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno para considerar la destitución del Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fueron coyunturas que tuvieron una marcada y decisiva influencia del bloque sureño. Continuar leyendo »

PetroLa gente se conoce por lo que hace y cómo lo hace.  Pero también, la gente cambia…

Gustavo Petro hoy es un personaje singular. No puede ejercer institucionalmente la política, pero la hace. Fue inhabilitado por 15 años… ¡pero hace política y de la buena! Después de la destitución como Alcalde de Bogotá se ha convertido en un símbolo de las víctimas de la anti-democracia que siempre ha sufrido Colombia. Es el único político que convoca a multitudes en medio de unas elecciones desabridas… ¡Y la gente responde y de qué manera!

Pero… ¿quién es Gustavo Petro? Fue un joven concejal de Zipaquirá, militante del M19, representante a la Cámara y Senador con un brillante desempeño. Su tarea principal fue denunciar el entronque entre las mafias políticas y los grupos paramilitares. Destapó la corrupción en el gobierno capitalino de Samuel Moreno que se dio en llamar el escándalo del “Carrusel de la Contratación”. Fue candidato a la Presidencia por el Polo Democrático y en 2011 elegido Alcalde de Bogotá por el Movimiento de Ciudadanos Progresistas. Continuar leyendo »

El gobierno, Santos, Uribe, la Registraduría, todos los representantes de los diferentes partidos, un día después de las elecciones legislativas salen a hacer sus balances y evaluaciones. Casi nadie pierde, todos ganan. ¡Que viva la democracia!

Pero la verdad cruda y madura es totalmente distinta. Si se le descuentan al total de votos válidos (43,58%) lo correspondiente al voto en blanco (5,21) tenemos que todos los partidos obtuvieron un exiguo 38,37%. Si a esta cifra se le restan los porcentajes obtenidos por el Polo (3,78%) y Verdes (3,94%), tenemos que los partidos de la oligarquía obtuvieron todos juntos el 30,65% de la votación. ¿Esa es la fortaleza de la democracia colombiana?

¿Y así se atreven a cuestionar la democracia venezolana que obtiene cifras de participación superiores al 70%? Definitivamente no hay nada más cínico que un politicastro colombiano de los partidos tradicionales y oligárquicos.

Pero esa situación aún admite más análisis. ¿Cómo obtienen esos votos? Los partidos gobiernistas de la “unidad nacional” chantajean a las gentes desde las alcaldías que controlan con los programas de familias en acción, los auxilios a abuelos vulnerables, etc., o con la promesa de un empleo. Otros políticos más descarados no dudan en comprar el voto en forma directa, por un tamal y una gaseosa, una hoja de eternit o cualquier otra cosa de esas. O en otros casos la extorsión y presión violenta es la herramienta utilizada. Continuar leyendo »

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